Todo apunta que el autor de la saga La cólera de Nébulos ha retomado el mundo de los Eternos, los Humanos, los Silenos y otras razas con las que nos hizo disfrutar en el pasado, hace ya casi 16 años.
¿Volverán los Eternos?
¿Volverán los Eternos?
Con un arranque homérico ("¡Oh, Magios, tú que permaneces sentado frente a los Libros del Tiempo! ¡Tú, que te sientas a la derecha del universida en el Senado Imperial! ¡Tú, que fuiste testigo del auge y decadencia de los Humanos en Occidente, casi emparentados con los Eternos! ¡Cuéntanos qué aconteció a Eleazar y a su inseparable amigo Eostes cuando encontraron a Dragonia!") se nos pone ante los ojos el conjunto de aventuras que tienen que arrostrar ambos héroes. Al principio de la narración los encontramos avanzando en medio de la oscuridad, acechados por las horrendas Nygaards. Mientras, en Celestos ("La Ciudad de las Siete Puertas y Cincuenta Torres") se reúnen los Senadores Imperiales. Los dos muchachos han incumplido las normas desde el momento en que se han adentrado sin permiso en Occidenter, zona afectada por la Maldición.
Eostes, el hijo de Odenhas, acompañará a su amigo Eleazar hasta el confín de un mundo lleno de ignota magia e incontables peligros, que será testigo del resurgir del más temible de los enemigos: Anteo, el abominable hijo de Gea.
La Maldición es una historia enraizada en los mitos mediterráneos, donde Eternos, Humanos, Homosaurios, Trolls y magos se encuentran inmersos en la permanente lucha entre el bien y el mal.
Lee un fragmento AQUÍ.
Témporas
Madrid, marzo 2010
Edición agotada (200 ejemplares)





República Poética
Murcia, 2009
Edición agotada (100 ejemplares)
Los martes de Luna Llena
Molina de Segura, 2009
Edición agotada
Arde en tus manos
Sevilla, 2009


Y a pesar de lo que dice el refrán, segundas partes también pueden ser buenas. ¿Por qué no? En este caso, todo sea dicho, tal vez mejor que las primeras.
La cólera de Nébulos: La maldición, esa primera entrega en la que el autor, Francisco J. Illán, describía un mundo mitológico muy cercano al griego; aquel donde narraba las peripecias de dos amigos, Eleazar y Eostes, Eternos éstos que habrían de enfrentarse a sus peores pesadillas en el mundo de los mortales para cumplir una misión (o mejor dicho, un castigo impuesto por el propio Nébulos, señor de Celestos y padre de Eleazar), y así volver a su lugar de origen con la cabeza bien alta, continúa haciendo penar a estos dos mientras procuran cumplir con sus propósitos.
En esta ocasión, los dos amigos, Eleazar y Eostes, seguidos por sus féminas, Annae y Zaida, habrán de seguir enfrentándose al mal más primigenio, además de hacerlo a la avaricia, la traición… y alguna que otra criatura horripilante...

Desde el primer momento en que el lector se adentra en las páginas del libro, descubre que se encuentra ante una de las novelas de fantasía épica más trepidante y mejor narrada de las publicadas en nuestro país. Ya desde la primera entrega de esta entrañable saga, el autor nos conduce por un mundo mitológico de monstruos, magos, guerreros, y de seres híbridos, que avivan nuestra imaginación de tal modo que, al instante, nos vemos transportados a una civilización que tuvo su origen en el principio de los tiempos, pero que todavía somos capaces de intuir en lo más profundo de nuestra ancestral memoria. He podido comprobar, personalmente, al leer el libro, que a pesar de los años transcurridos desde la publicación de “La cólera de Nébulos”, los personajes siguen conservando la misma personalidad que cuando nos abandonaron en el último capítulo de esta sorprendente novela, que tanta repercusión ha tenido en las distintas librerías y foros de toda España, y que tantas buenas críticas recibió en su día.
El rey de las esfinges es la segunda entrega de una saga que promete seguir deleitándonos con las fantásticas aventuras de Eleazar —hijo del Todopoderoso Nébulos— y su compañero Eostes, donde la acción es bastante más notoria que en su primera novela: La Maldición. Como un hábil prestidigitador, Francisco J. Illán Vivas ha conseguido mantener viva mi imaginación mientras iba devorando, una a una, las páginas de su libro, sin darme cuenta de que era imposible negarse al hechizo de
encarnar, durante el tiempo de lectura, a ese héroe dignificado por su fuerza, su valor y su nobleza.
Se hace evidente el conocimiento del autor en materia de eternidades y costumbres paganas, por lo que el lector podrá distinguir entre sus personajes, dotados de una gran carga emocional, a los dioses nórdicos de Walhalla, así como a las voluptuosas pero terribles deidades del Antiguo Egipto. Como no podía ser de otra forma, la novela contiene otros personajes, gente sin escrúpulos, monstruos terribles capaces de sobrepasar nuestra imaginación, objetos mágicos que se apoderan de las almas de las personas, espadas que hacen invencibles a sus dueños, guerreros de naturaleza híbrida, como los Homoserpientes y los Centauros, y terribles monstruos como los Jhabvalas (mezcla de Homoserpientes y tarántulas), reinas con apariencia de hadas… y un sinfín de seres mágicos que cobran vida en una historia que nos conduce por los deliciosos caminos de la fantasía.
Nuevamente, nuestros desterrados héroes de Celestos se verán involucrados en los turbios asuntos de los mortales, quienes encontrarán en la fuerza de Eleazar y Eostes, y en el filo de sus espadas, la ayuda necesaria para vencer a las huestes del Mal, representadas, en este caso, por todas aquellas bestias sanguinarias, y humanos maldicientes, que hacen de esta novela una de las historias más entretenidas y fantásticas de los últimos tiempos.
Por todo eso, les invito a leer esta trepidante historia tejida con fantasía e ingenio literario, teniendo la seguridad de que va a enganchar a todo aquel que se atreva a entrar en el maravilloso mundo de Francisco J. Illán Vivas; conocido como Nébulos.